Gliese 876 b y c, es el sistema exoplanetario más cercano a la Tierra de los encontrados hasta ahora, ya que se halla ubicado en un sector de la Vía Láctea que se encuentra a unos 15 años luz de la Tierra.
Gliese 876 es una estrella ubicada en la constelación de Acuario, en una zona alejada de la Vía Láctea que limita al norte con el Ecuador Celeste y al Este con la línea de Ascensión Recta 0 horas. De todas las estrellas pensadas para contener planetas, Gliese 876, tal como ya lo señalamos, es la más cercana a la Tierra. Su tamaño es de alrededor de un tercio del Sol y tiene un brillo aparente de 10,17, o sea, podría ser vista por un telescopio de aficionados.
El hallazgo de este sistema exoplanetario, que se encuentra confirmado, entrega un indicio más de que las estrellas pueden reunir disímiles características para comportar planetas. Pueden ser marcadamente diferentes al Sol. Más chicas, más grandes, más frías, más calientes, más viejas, etc., etc...También este hallazgo incrementa la descolocación que han experimentado astrónomos, astrofísicos y físicos desde el descubrimiento de 51 Peg b, de que puedan existir objetos tipo planeta de tamaño considerable ubicados en órbitas casi pegadas al cuerpo central de la estrella madre. Lo anterior, ha emplazado ya a los científicos de las distintas especialidades focalizadas al estudio del universo a tener que revisar varias de sus muchas teorías que intentaban explicar la arquitectura del cosmos.
El primer exoplaneta que fue descubierto en esta estrella fue el Gliese 876 b, el cual se encuentra orbitando a su anfitriona sobre una órbita que se halla ubicada, más o menos, a una quinta parte de la distancia de la que tiene la Tierra con respecto al Sol. Más aun, este exoplaneta, tal como ocurre también con 51 Peg b, se encuentra orbitando más cerca de su estrella madre que Mercurio con respecto al Sol. Para comparaciones, considérese que Mercurio en su perihelio se encuentra a 0,31UA del Sol (55.000.000 km.) y a Gliese 876 b se le ha podido calcular una órbita con un semieje mayor de ~0,21 UA (30.000.000 km.) . Por otra parte, la masa que se ha calculado para este exoplaneta es de 1,89 M j ; con un período de traslación de 61, 02 días y una excentricidad de 0,10.
Sobre ese primer exoplaneta, se piensa que, dado su tamaño estimado, podría ser gaseoso, aunque personalmente es algo que no lo comparto en su totalidad. Pienso que podría estar constituido por un gran núcleo sólido cubierto de una fuerte atmósfera de gases, incluso de vapor de agua, ya que su temperatura superficial sería del orden de -75º C, muy por debajo del punto de congelamiento del agua, aunque en las capas más profundas de la atmósfera podrían encontrarse gotas líquidas de este elemento.
El hecho de que piense de que en Gliese 876 b pueda existir agua, ello no implica que considere grandes esperanzas de existencia de vida en ese planeta, ya que la mayoría de ese vital elemento puede encontrarse en estado gaseoso y ello impide que se den condiciones de aglomeraciones líquidas que puedan favorecer el surgimiento de la vida. Sin embargo, si el exoplaneta cuenta con satélites sólidos, ellos podrían yacer en zonas templadas y ofrecer cortezas que permitan acumulación de agua en charcos, ríos, mares, etc.
Se ha clasificado al exoplaneta Gliese 876 b como de la serie caliente, más que todo, debido a su órbita cercana a la estrella, pero las características de ésta de sólo una cuadragésima parte de luminosidad intrínseca en relación a la del Sol, también representa que su radiación de calor sea inmensamente inferior a la éste, lo que hace que este nuevo exoplaneta no sea realmente caliente, muy distinto a los otros que tenemos en la misma clasificación. Pero el tiempo, y nuevos conocimientos que adquiramos sobre planetas extrasolares, nos permitirán afinar estos detalles.
El hallazgo de Gliese 876 b, fue confirmado a finales de junio de 1998, por un equipo de astrónomos encabezados por Xavier Delfosse que se encontraban investigando a la misma estrella desde el observatorio del Cerro La Silla, en Chile.
Hay, además, un interesante alcance para acotar a raíz de la existencia de Gliese 876 b y del sistema que integra. Se está llegando a concluir que aunque interacciones gravitatorias entre una estrella y un exoplaneta cercano tienda a hacer órbitas circulares, este exoplaneta sigue una trayectoria más alongada que la de Plutón. Esto último, se ha hecho bastante general en la mayoría de los exoplanetas ya ubicados. Todos los planetas de nuestro sistema solar tienen órbitas aproximadas a conformaciones circulares. Ello, está emplazando a pensar si la arquitectura de nuestro sistema planetario es excepcional o común dentro del universo.
Ahora, para no dejar muchas cosas en el aire sobre estas descripciones y especulaciones, acotemos que una órbita elíptica es generalmente el producto de la interacción gravitatoria de dos grandes planetas que inician sus vidas uno cerca del otro, pero ambos lejos de su estrella madre. Cuando se cierran en un encuentro ambos planetas, uno expulsa al otro del sistema y empieza a asumir una posición más interior dentro de un marco orbital elíptico. En este párrafo, hemos hecho esta precisión, con el objeto de no entrar en confusiones con lo que vamos a describir a continuación.
Cuando se descubrió el exoplaneta «b» orbitando a Gliese 876, inmediatamente se sospechó en la existencia de más objetos trasladándose en órbita alrededor de ella. Y, así fue. En la reunión celebrada el 9 de enero del año 2001, de la Sociedad Americana de Astronomía celebrada en San Diego, California, USA, los astrónomos Geoffrey W. Marcy y R. Paul Butler anunciaron el hallazgo de un segundo exoplaneta graznando y moviéndose alrededor de la estrella Gliese 876. Se trata de un descubrimiento importante para las ciencias que se articulan a través de la física para estudiar el universo en el cual cohabitamos, ya que ello va a ayudar muchísimo a los investigadores en el estudio de la influencia de la interacción gravitatoria entre planetas.
El segundo exoplaneta descubierto tiene una masa un poco mayor que la mitad de la de Júpiter ( 0,56 M j ) o > = 180 M , y orbita alrededor de la estrella anfitriona a una distancia media de tan solo 0,13 UA, con un a excentricidad de 0,27. El tiempo que toma en su traslación es de 30,1 días.
Pero el hallazgo de ese segundo exoplaneta orbitando a la pequeña estrella enana roja Gliese 876 no sólo aporta el hecho de su descubrimiento, sino que también contempla una órbita con la particularidad de estar sincronizada con respecto a la que se le ha podido determinar a Gliese 876 b. En efecto, si consideramos que el período de traslación orbital de Gliese 876 b es de 61,02 días y la del segundo objeto es de 30,1 días, entonces estamos hablando de órbitas «resonantes», en que se da para el exoplaneta más cercano a la estrella el cociente de 2 a 1; o sea, da dos vueltas sincronizadamente alrededor de la estrella en relación a la que da el objeto que se encuentra más alejado de la anfitriona. Sincronización producto del efecto gravitatorio de uno de los exoplaneta al actuar sobre el otro.
Ahora, el hecho de haber hallado dos exoplanetas orbitando en resonancia gravitatoria, constituye un descubrimiento relevante para las ciencias que se articulan en la física para el estudio del universo. Una resonancia gravitatoria, se puede asemejar a la vibración armónica producida por el punteo sobre un instrumento de cuerdas de dos notas musicales. Estos pasos gravitacionales sincrónicos son comunes entre satélites y asteroides, pero no lo son entre planetas, de ahí su importancia.
Por otro lado, los radios de ambas órbitas elípticas también aparecen alineados entre sí casi de manera perfecta.
Uno de los trabajos interesantes que se ha estado realizado a raíz de este descubrimiento, es el que ha venido desarrollado el Dr. Jack Lissauer de la Nasa y el estudiante de postgrado Eugenio Rivera de la Universidad Stony Brook del Estado de New York. A través de la aplicación de un modelo computacional, ambos científicos han estado estudiando la estabilidad que podrían tener las órbitas casi gemelas de los exoplanetas circundado a la estrella Gliese 876, con el objeto de encontrar respuestas a preguntas como la emigración de planetas y los efectos gravitatorios.
El descubrimiento de este sistema exoplanetario es bastante significativo, ya que se está hablando de un sistema que cuenta con una resonancia bastante fuerte y de una muy pequeña estrella que tiene orbitando a su alrededor nada menos que –por lo menos dos– exoplanetas. A esta altura de los descubrimientos exoplanetarios, es obvio que las características que hemos descrito son agentes de focalización de la atención de los científicos que han orientado sus labores profesionales a la búsqueda y estudio de planetas en otros soles.
 | | Simulación computacional sobre la resonancia de los dos exoplanetas descubierto orbitando a la estrella Gliese 876.
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Ahora, si en un principio no se pudo detectar la presencia del exoplaneta que se halla más cerca de la estrella madre, ello se debió, justamente, a la resonancia gravitatoria que hemos mencionado. Recordemos que ambos objetos sincronizados tienen a lo menos 0,5 y 1,8 masas Júpiter y, sólo se pudo reconocer primero al mayor, debido a que la resonancia orbital camuflaba el paso por la estrella del exoplaneta más pequeño, lo que llevó a confundir a los expertos al considerar al exoplaneta «b» con una órbita alongada.
Los dos exoplaneta que orbitan a la estrella Gliese 876 se encuentran bastante cerca el uno del otro, a una distancia de 0,08 UA, la cual es menor a la mitad de la distancia que separa a la Tierra de su vecino más cercano que es Venus.
Por último, nos cabe señalar que en nuestro sistema solar, la única resonancia conocida entre planetas es la que se da entre Plutón y Neptuno. En efecto, el primero de los mencionados pasa en su traslación dos veces por el Sol por cada tres de Neptuno.
Hemos descrito un descubrimiento muy significativo e inusual, que requerirá de tiempo de estudios para poder predecir cuales serán los efectos que causará en este sistema la resonancia gravitacional que se ha detectado en él.
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