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iguiendo con los fenómenos gravitatorios que nos predice la teoría de la relatividad de Einstein, cuando se trata de cuerpos extraordinariamente masivos como es el caso de una estrella de neutrones, no es extraño, dentro del marco de la naturaleza humana, formularse la pregunta sobre qué sucedería al visitarse estos astros.
Sinceramente no veo, para un ser humano, la posibilidad de viajar a la inmediata vecindad o pisar la superficie de una masiva estrella, compactada o no, con gravedad muy intensa. Incluso si hubiera la posibilidad de subsistir a los efectos de la tremenda radiación que emiten estos astros, la intensa gravedad que se debe generar en ellos presenta problemas insoslayables y, más aún, si se trata de una estrella de neutrones. Para explicar esto, ni siquiera se puede usar objetivamente la socorrida frase: cuando se pone pie en tierra. Un astronauta o cosmonauta no podría estar de pie sobre la superficie de una masiva estrella y menos de una de neutrones, ya que la tremenda gravedad que se da en una estrella de neutrones lo aplastaría; ahora, tumbarse, tampoco lo ayudaría en algo, igual colapsaría. Mantenerse en una órbita cercana a la estrella en una nave, podría compensarse el enorme campo gravitatorio mediante una gran aceleración centrífuga, pero ello igual presenta otros problemas difíciles de abordar, como el de la gran diferencia de gravedad que se da entre la cabeza y los pie en los miembros de la tripulación y lo tirones que generan la fuerza de marea, que seguramente serían mayores a los soportables para la resistencia de una persona.
A pesar de todo es siempre interesante concurrir a hacerse preguntas cuyas respuestas nos parecen poco reales para la naturaleza humana pero son ciertas y consecuentes con nuestro stock de conocimientos, especialmente de origen matemático. Imaginemos que, pese a todo, realizamos un viaje a una estrella de neutrones. El astro, por esas cosas de Dios, se encuentra habitado por humanoides. La tripulación terrícola de la nave debe coordinar sus relojes con los de los neutronianos, para que estos los reciban de acuerdo a un programa que se ha establecido previamente, para ello es necesario establecer cuál es el tiempo de la nave en relación con el de la estrella.
Ya, al acercarse la nave y entrar en órbita al rededor de la estrella de neutrones, el tiempo para la tripulación parece que transcurre más lentamente que lo que es habitual para ellos; les da la sensación de estar detenidos en el espacio como si la nave no se moviera. Saben, además, por la gravedad a que ya están sometidos y la que ofrece en la superficie el astro que visitan, que los tiempos que deben coordinar son disímiles uno del otro. |